Cyrano de Bergerac

Edmond Rostand escribió Cyrano de Bergerac basándose en la vida de Savinien Cyrano de Bergerag, que se estrenó en París en 1897. Su obra tuvo una gran repercusión. Y después fue llevada a la opera y al cine.

Vamos a comentar aquí su adaptación cinematográfica producida por Stanley Kramer en 1950. La dirección corrió a cargo de Michael Gordon. Y los actores principales, un magnífico José Ferrer, la bellísima Mala Powers, y el insulso William Prince, cosa que le venía muy bien al personaje.

Muchos puntos en común tienen creación literaria y personaje real. Espadachines, participaron en la guerra contra los españoles, dramaturgos, poetas, y amantes de la luna y las estrellas. Aunque el personaje literario es menos científico que el original y más enamoradizo. Ambos tienen una lengua afilada como un estilete que les traerá no pocos enemigos.El personaje real es homosexual y el de ficción parsifaliano, en el sentido en que lo expresaba Umberto Eco, prefiere las relaciones entre hombres.

La obra comienza en un teatro, Cyrano interrumpe la acción y se gasta su asignación mensual en pagar los gastos. Después en un duelo, que es acompañado por un poema, hace una defensa satírica de su gran nariz. Mientras su prima, Roxana, lo observa todo desde el palco.El duelo , algo entrecortado para mi gusto, es el único momento de la película en que se nota un desajuste. El resto fluye de manera magistral.

Toda la obra como es bien sabido trata de la unión del joven Christian, con el ingenio de Cyrano para seducir a la prima de éste Roxana. Al final la prima termina enamorada de un ser que no existe. El componente virtual, diríamos ahora, es muy grande. De hecho esto se repite en muchos amores de la literatura. Cuando Christian muere, Cyrano queda como un amigo fiel tanto de ella, como de él.

Se podría decir que toda la obra es una lucha entre el amor, que no termina de realizarse, y el orgullo que impregna todas las acciones de Cyrano. Por orgullo se bate en duelo una y otra vez, por orgullo no asciende socialmente, por orgullo no se declara a su prima. Pero el orgullo, el honor, su nobleza de espíritu es lo que da grandeza al personaje.

La escena final es magnífica. Cuando Cyrano confiesa poco antes de morir que es el autor de los versos y las palabras que han enamorado a Roxana. Pero su último canto no es como parece evidente al amor, sino al orgullo, aquello que se lleva inmaculado a la tumba.

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Una respuesta to “Cyrano de Bergerac”

  1. […] mayoría del pueblo a través del cine, aunque antes lo había hecho con el teatro y la ópera. La película protagonizada por José Ferrer, fue durante mucho tiempo el principal referente y la vamos a […]

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